martes, 28 de diciembre de 2010

Tercera Poesía

 Guerra

Yo he visto campos quemados,
he visto bosques incenciados,
he visto pueblos arrasados,
cosas que nadie ha de ver.
El cielo, allá arriba,
era antaño azul;
está ahora gris
por el humo de los incendios
de Tokio y de París,
Ya no puedo ver la Estrella Polar;
he perdido el Norte para siempre.
Mi mundo se ha puesto del revés
antes de que cuentes diez.
Entre todo este horror,
uniforme, gris, terrible,
te busqué, desesperada,
pero, no te encontré.
¿Dónde estás?
Vago perdida
entre las sombras del mundo que,
antes, guardaba mi vida,
y ahora está completamente roto.
Los hombres destruyeron hoy
lo que les llevó años construir;
¿cómo quieres que viva así?
Y observé
los pedazos de los sueños
de todos los niños del mundo;
y contemplé
a las estrellas apagarse
y caer del cielo de fuego.
Ya no hay más lágrimas;
las derramé por ti
cuando aún me guardaba tu alma.
Entonces te veo;
me acerco a tu cuerpo
pero eres un sueño
y de nuevo me pongo a gritar.
Mas allá, hay gente,
todos indiferentes,
todos heridos muy profundamente.
Vuelo hasta allí
pero nadie me ve
y, de repente,
me siento morir.




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